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viernes, 15 de abril de 2011

Los Dibujos de los niños

La importancia de la motricidad infantil

 

 

El estudio de la Motricidad infantil es muy importante ya que es una  esfera del desarrollo general esta  ha sido abordado desde diferentes perspectivas y puntos de vista. 

 Una primera parte de esta investigación fue dedicada a recopilar y analizar baterías diagnósticas de diferentes autores que estudiaron el desarrollo humano, así mismo se clasificaron los criterios de cómo es la conducta del niño(a) expresados por cada autor. 
Se pudo apreciar que no siempre los autores realizaron la descripción del comportamiento apoyándose en instrumentos diagnósticos, sino que en algunos casos sus criterios han estado fundados en interpretaciones de la práctica, constituyendo una aproximación basada en la experiencia profesional. Algunos autores, tales como H. Williams (1983), se han basado en filmaciones de películas analizadas con posterioridad.
 Autores de elevado prestigio, han realizado caracterizaciones motrices de niños de diferentes grupos etáreos. Bryant J. Cratty (1979) biólogo de los Estados Unidos, basado en la aplicación de una lista de control describe las características del comportamiento perceptivomotor de los niños(as), las teorías evolutivas de los psicólogos J. Piaget y H. Wallon, citado por Aquino y Zapata (1979), nos permiten apreciar los logros motores de sujetos estudiados, así como las referencias sobre el desarrollo motor y los movimientos rectores de la pedagoga alemana Kahte Lewin (1972), brindan una vasta información al respecto. 

Tabla 1
Caracterizaciones de cuatro habilidades motrices básicas.


La Motricidad Grafica en los niños

(Grafomotricidad)
 

La Grafomotricidad puede definirse como la capacidad de escribir o de manipular determinados utensilios que dejen huellas o trazos sobre un soporte.

En esta actividad intervienen diferentes factores:

1. Factor Motor:
Está determinado por el nivel de maduración, por lo tanto, un niño (a) no puede empezar a escribir hasta que su cuerpo esté preparado. El factor motor hace referencia a la capacidad de control neuromuscular (presión del instrumento, postura del cuerpo, independencia funcional del brazo y mano y coordinación óculo manual). Inicialmente, el niño (a) sólo controla el trazo desde el hombro, luego desde el codo, la muñeca y finalmente desde la pinza fina (manos y dedos).
2. Factor Perceptivo:

Hace referencia a la forma del trazo (posición, orientación, tamaño,etc.). El niño (a) tiene que llegar a “darse cuenta” de las características de los trazos para poder reproducirlos (Arriba – Abajo; Derecha – Izquierda; Alto – Bajo; Abierto – Cerrado).


3. Factor Representativo:

Hace referencia al significado del trazo. Este significado puede ser más o menos personal dependiendo si el dibujo es personal o codificado. El niño (a) comienza a darle un significado a su dibujo, pero este significado suele variar en el mismo dibujo. Posteriormente, será el propio niño (a) quien diga lo que va a dibujar. La evolución va desde el dibujo libre (garabato) hasta el codificado (la escritura). Para favorecer este proceso, es necesario estimular el recuerdo del niño y que luego lo intente plasmar, pintar y/o modelar.


El grafismo, antes de considerarse “escritura”, atraviesa los siguientes momentos de desarrollo:


1. A los 18 meses:

Aparecen las primeras manifestaciones gráficas. El niño (a) es capaz de agarrar un objeto y realizar trazos en forma de garabatos, para ello emplea movimientos rápidos impulsivos, sin control, que parten desde el hombro y mueven todo el brazo. No hay coordinación óculo manual; “no se mira lo que se hace”.
2. A los 20 meses:
Los movimientos parten, ya, del codo y como resultado aparece un garabateo de vaivén, denominado barrido. El niño (a) todavía no observa lo que hace. Posteriormente el garabato se hace circular.

3. A los 2 años:

El niño (a) tiene un mayor control de la muñeca y del movimiento de pinza, es capaz de hacer trazos independientes; sigue con la mirada los movimientos de la mano y le interesa, sobre todo, el placer que obtiene en el movimiento.

4. A los 3 años:
Se empieza a establecer coordinación óculo manual y entra en juego la percepción. El niño (a) mira lo que dibuja y trata de controlar el movimiento de la mano; muestra mayor interés y atención, y comienza a colocar límites al espacio gráfico, “no se sale” y trata de cerrar las líneas. Posteriormente, llega un momento en el que el niño (a), de forma espontánea, da nombre al dibujo que realiza, el grafismo va tomando valor de signo y aunque inicialmente no hay relación entre lo que dibuja y el nombre que le da, poco a poco irá estableciendo una pequeña relación entre el dibujo y lo que dice que es.

5. A los 4 años:

El niño (a) se anticipa, dice lo que va a dibujar antes de hacerlo; hay intencionalidad y sentido representativo. Sus dibujos se irán perfeccionando a la vez que va evolucionando en otras áreas como la cognitiva y/o la afectiva.

6. A los 5 años:

Ya un poco antes de los 5 años el niño (a) puede hacer actividades de preescritura a través de grecas, cenefas, trazos en distinto sentido y direcciones.


Todas la actividades de manipulación de objetos así cómo las que desarrollan las capacidades perceptivas (de observación) y las de representación (juegos y dramatizaciones) favorecen la motricidad gráfica. Sin embargo, de manera específica las actividades que nos interesan se pueden diferenciar atendiendo a:

1. La superficie:

Es el soporte donde se deja el trazo. Puede ser horizontal o vertical. Para los más pequeños es más recomendable en vertical porque les permite trabajar de pie y realizar trazos amplios.


2. El útil:

Es el instrumento que permite dejar el trazo en el soporte (manos, dedos, rotuladores, pinceles).


Otras actividades que pueden ayudar a la motricidad gráfica son: el rasgado, el troceado, el modelado, el picado, el ensartado y el coloreado.

Lo fundamental, al estimular el grafismo en los niños (as) es motivarlos, estableciendo un buen clima, evitando forzar situaciones, favoreciendo sus manifestaciones espontáneas, respetando sus ritmos y poniéndolos en contacto con la mayor variedad posible de medios gráficos escritos (láminas, libros, etc.), de manera que se genere una actitud positiva hacia estos aprendizajes.

El Desarrollo Motriz en los niños

El desarrollo motor está regulado por dos leyes básicas:
     - Ley céfalo-caudal: el centro motor avanza desde la cabeza hacia los pies.
     - Ley próximo-distal: se controlan antes las zonas cercanas a la línea media del cuerpo que las más alejadas a dicho eje corporal.
Algunos autores consideran también significativo en el proceso de desarrollo motriz el control de los grandes músculos con anterioridad al de los más pequeños.; B. J. Cratty afirma al respecto que "los datos comprobados permiten pensar que el principio referente al desarrollo cefalocaudal es más válido que el segundo y tercer principio".(1) 





Los primeros movimientos del recién nacido son de naturaleza refleja. Aunque se han descrito más de 70 reflejos primarios durante el periodo neonatal, consideraremos sólo algunos de ellos:
     - Reflejos de succión y deglución.
     - Reflejo de "búsqueda" del pezón.
     - Reflejo de Moro, consistente en la abducción y extensión de los brazos acompañado de lloros tras dejarle caer repentinamente la cabeza desde unos 3 cm., estando el niño tumbado sobre el dorso.
     - Reflejo de prensión, o flexión de los dedos al estimular la palma de la mano.
     - Reflejo de gateo, provocado al presionarle las plantas de los pies alternativamente, estando el niño boca abajo.
     - Reflejo de deambulación, que inicia la flexión y extensión recíproca de las piernas simulando la marcha.
La mayor parte de los reflejos desaparecen a lo largo del primer año, siendo sustituidos progresivamente por movimientos voluntarios, no conociéndose con exactitud la interacción entre aquéllos y dichos incipientes movimientos voluntarios.
El control postural, sin perder de vista la variabilidad individual (que generalmente no está asociada al futuro desarrollo cognitivo), sigue el siguiente calendario:
     - Control de la cabeza: 3-4 meses.
     - Posición sentada: en torno a los 6 meses.
     - Locomoción antes de andar (arrastrarse, gatear y deslizarse): sobre los 8 meses.
     - Sostenerse de pie: alrededor de los 9-10 meses.
     - Caminar con ayuda: entre los 10 meses y el año.
     - Caminar sólo: entre el año y los 14 meses.
     - Corretear: a los 18 meses.
A partir del segundo año el control de las piernas es más preciso, siendo el niño progresivamente capaz de caminar hacia atrás (2 años), caminar de puntillas o saltar con los dos pies (2 años y medio), subir las escaleras apoyando un pie en cada peldaño, saltar sobre un pie (3 años), correr con gran coordinación de movimientos de brazos y piernas, bajar las escaleras apoyando un pie en cada peldaño (4 años), mantener el equilibrio sobre un pie durante 5 segundos aproximadamente, saltar sobre ambos pies (5 años).

Respecto a las conductas manipulativas, tras una primera etapa de atención visual a las propias manos y a los objetos, el contacto de los niños con dichos objetos pasa por tres etapas:
     - Contacto simple.
     - Prensión palmar rudimentaria e inspección.
     - Formación de "copias motrices" exactas de los objetos, por medio de la inspección táctil.
Alrededor de los 6 meses el niño maneja los objetos golpeándolos contra superficies y entre sí. A partir de entonces, el niño comienza a dar vueltas y examinar las cosas y, según Uzgiris, esta actividad se transforma en muchos esquemas diferentes, como serían el de "soltar", la "mostración" (tender el objeto hacia otra persona, alrededor del undécimo mes), y el de "nombrar" (a partir de los 18 meses, tras la aparición del lenguaje).


A partir de los 2 años el niño alcanza una soltura creciente en el control de sus manos siendo capaz de girar el pomo de la puerta, abrir un bote, lavarse y secarse las manos (2 años), ayudar a poner la mesa, imitar la construcción de un puente (3 años), abrocharse (4 años), atarse los cordones de los zapatos (5 años).
Igualmente hay un gran avance en el terreno de la motricidad fina que podemos ejemplificar en su creciente destreza en la utilización del lápiz, con el que es capaz de imitar un trazo vertical y circular (2 años), copiar un círculo (3 años), copiar una cruz (4 años), copiar un triángulo (5 años).